Testimonios

 

Renacer y agradecer: el testimonio de Teresa

Querida Estrella:

Te escribo esta carta porque me nace del alma y quiero regalarte mi gratitud. Contigo me he sentido y me siento en casa, me has transmitido en cada momento lo que más necesitaba.

Gracias por tu fuerza, que ayuda a levantarme. 

Gracias por tus manos que reconfortan.

Gracias por tu voz que calma.

Gracias por tu mirada que abraza.

Y gracias por tu alma que acompaña.

Contigo he aprendido que nadie es más que nadie y he podido admirar el gran amor que dedicas a todo lo que haces. Gracias por tu cercanía.

Contigo he abierto mis alas, gracias por secarlas y así poder volar.

Gracias por tu limpieza en la mirada, por darme el cobijo, la atención que necesitaba.

Por enseñarme a amarme y aceptarme. Por tu presencia, sin juicio, humilde y amorosa. Por estar ahí, siempre.

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Otros testimonios:

Soy madre mujer y renacedora. Estrella del Pozo 

Hace ya algunos años, vivía una vida sin mucho colorido. Estaba tomando una temporada de celibato elegido, practicaba Yoga y trabajaba para una ONG en la isla que me había acogido para ayudarme en mi camino de transformación y toma de consciencia.

Llevaba la Vida desde el compromiso con mis valores pero también desde la “lucha” y la rebeldía que había reprimido en la mejor etapa que tenía para procesarla, la adolescencia. Mi mejor amigo estaba en serios problemas de adicción a las drogas y yo aunque ya lo había intentado de corazón no había podido lograr un desenganche final para él. En realidad lo quería, más allá de la amistad, pero su situación personal me hacía rechazarlo por completo de mi lista de aspirantes a pareja.
Un buen día decidí pedir una ayuda especial, pedí al Universo que apareciera un chamán y sacara a mi gran amigo de ese gran lío.

Después de escribir mi petición, dejé conscientemente de quedar con él y …apareció Fanny. Una noche, mi amigo conoció a Fanny y pronto empezó a tomar sus primeras sesiones de Renacimiento.

Yo fui testigo en primera fila de un milagro, tan real que hacía que mi Vida empezara de nuevo.  A la vez que mi gran amigo empezaba a llenarse de Vida y a tener la valentía de pedir ayuda familiar y terapéutica yo, decidí probar de ese néctar de la inmortalidad.

Quedé con Fanny y delante de mi chimenea, extendí la esterilla que tantas veces había usado en la práctica del Hatha Yoga, cerré los ojos y empecé a respirar, siguiendo un ritmo vivaz, continuado y mágico.
Desde la primera sesión pude notar la energía en mi cuerpo, tomar consciencia de algunos bloqueos en mi respiración, sentir la mayor relajación de mi Vida y ….de repente me encontré en un lugar obscuro, cálido silencioso y lleno de seguridad. Era el lugar donde me sentía como en casa, un lugar sagrado y donde ya no necesitaba respirar. Estaba tan llena de Vida que mi Ser estaba pleno, cargado de prana y con la consciencia despierta.

Luego hablando con Fanny, supe que había revivido mi propio nacimiento y que mi primera respiración había sido muy natural. Mi vida había cambiado , desde esa primera sesión, sintonicé una nueva frecuencia que me hacía llevar una vida cada vez más auténtica y vital.

Después seguí tomando el resto de sesiones, todas ellas eran especiales y cada una distinta de la anterior. Liberé síntomas de anestesia, el duelo de la muerte de mi abuela, la desaprobación parental y algunos capítulos dolorosos de mi adolescencia. Abandoné sin esfuerzo mi adicción al tabaco para siempre y depuré mi dieta vegetariana. Tomé consciencia de una forma nueva de respirar que cómodamente se instalaba en mi cuerpo y en mi forma de vivir y relacionarme.

Y cuando llegaba al final de las sesiones, mi cuerpo estaba tan lleno de energía Vital que ya no respiraba. Yo abría los ojos, para indicarle a Fanny que estaba bien despierta, pero me dejaba acunar por la quietud total de mi cuerpo inmóvil sin necesidad de respirar.
Conecté con un gran poder que tomé consciencia de que poseía y siempre me acompañaría y un compromiso total y verdadero por el Renacimiento y el trabajo de Fanny.

Visualicé como me bañaba en un río que meses después conocí, en el curso de verano con Fanny y Leonard Orr.
Antes de terminar mis 10 sesiones ya me estaba formando como renacedora profesional, apoyaba a Fanny en su trabajo y había conectado de nuevo con mi camino espiritual, aquel que nunca dejé pero que no había reconocido hasta ese momento: era una mujer poderosa, renacida y en la senda de la Inmortalidad física.
Antes de terminar mi formación, conocí a Leonard Orr, re-descubridor del Renacimiento y sentí desde el primer día que ya nos conocíamos. Pude experimentar en profundidad la purificación espiritual y llega a niveles energéticos que jamás había vivido y aprendí a introducirlos en mi vida cotidiana desde el placer y el compromiso con mi Divinidad.

Abandoné voluntariamente mi trabajo en la ONG y me dediqué a trabajar como renacedora, bajo la supervisión sabia y paciente de Fanny. Pocos meses después, mi gran amigo se convirtió en mi gran Amor y desde entonces somos una pareja inmortal que amamos la Vida y crecemos cada día al amparo de nuestra práctica, nuestra conexión divina y nuestra gran fuente de inspiración, Ananda, nuestra hija.

Con Amor,

Estrella del Pozo Fernández

 

One thought on “Testimonios

  1. Me has dejado sin palabras…
    y sabes que conmigo eso es complicado. a día de hoy me siento mas comprometido con el trabajo que hemos elegido, y feliz de las amistades y los pactos que mi camino me va mostrando. Gracias familia os amo.

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